martes 6 de mayo de 2008

De festival: El desenlace BAFF 2008

Afrontamos la recta final del festival con la mente sumergida en la bifurcación creada por “aprovechar a ver películas nuevas” y “aprovechar a ver en pantalla grande películas de otros años”. Ante la duda, y sólo de cara a los últimos días, optamos por la premisa de recuperar aquellas películas que gracias a la sección BAFF 10 podemos disfrutar en su totalidad en unas circunstancias adecuadas y alejadas de los limitados píxels del monitor. Así haremos un repaso a The mission de Johnnie To, Oasis de Lee Chang-Dong y Goodbye, Dragon Inn de Tsai Ming-Liang.


La cita con The mission tuvo como añadidura la visita que el director hizo a la ciudad para presentar en la clausura del festival su nueva película Sparrow. Esto nos dio la oportunidad de disfrutar de algo más de 15 minutos de encuentro con el público en el que To se mostró paciente ante preguntas poco interesantes y salidas, en su mayoría, de la poca información previa sobre la película o la filmografía del director. Aún así, To habló de su forma de trabajo con los actores (a los que pedía clavar las escenas en una o dos tomas para evitar gastar el presupuesto) y sobre el ambiente que genera en sus rodajes, algo muy parecido al de los guardaespaldas de la película, en los que la amistad es la base para el trabajo entre otras cosas para ahorrar tiempo en explicaciones. Con The mission pudimos comprobar que el humor y la acción son dos atributos reiterativos en el cine del hongkonés, quien aprovechó la ocasión para dar el “pésame” a los culés por la derrota ante el Manchester.



Con el cuerpo preparado, continuamos nuestro flashback por el cine oriental con Oasis, película de Lee Chang-Dong quien competía en la sección oficial con Secret Sunshine la cual se hizo con el premio Cinematk que le asegura la distribución en nuestro país. Decimos lo de “con el cuerpo preparado” porque enfrentarse a Oasis puede provocar insomnio, dolores de cabeza, malestar general o incluso un estado de inexorable enfado constante. La película parte de una premisa ya llamativa: un joven disminuido psíquico que acaba de salir de la cárcel por atropellar a una persona, se enamora de la hija de su víctima que además padece una parálisis cerebral. Lee es amante de las historias dramáticas y siempre consigue llevar a sus personajes al extremo de la desgracia, algo que puede resultar interesante para la leer entrelíneas sus tramas pero que también usan sus detractores para minimizar el impacto de su cine. Guste o no, Oasis es una película muy radical en su concepción que sirve al director para hacer una crítica a la institución familiar y a las políticas de protección a los desfavorecidos, lo cual no deja de ser interesante a pesar de las diez vueltas de tuerca que le da Lee Chang-Dong. Al final, y después de mucho meditarlo, queda la sensación de que Oasis cumple aquello de “mucho ruido y pocas nueces” lo cual nos lleva a desestimar la posibilidad de ver su nueva película pese a haber resultado la ganadora. Al fin y al cabo, la podremos ver cuando se distribuya en España.


Totalmente diferente es la sensación que nos deja Goodbye, Dragon Inn, la mejor película que vemos en este BAFF (si me permiten pecar de extrema sinceridad egocéntrica) y que nos hace recuperar a un director tan interesante como Tsai Ming-Liang. Poco o nada podemos decir al respecto de la película o de su director, sencillamente que podemos situar su cine en las antípodas del de Lee Chang-Dong, por su inteligente manera de tratar los dramas personales y especialmente por el suave humor que incorpora en sus películas, algo que las aligera entre los numerosos planos secuencia que tanto desconcierta a cierta parte del público que no sabe contenerse cuando un director le apela a la paciencia y la reflexión. Simplemente una obra maestra (espero que el compañero José Barrena no me llame la atención por el uso de esa expresión tan mal utilizada en tantas ocasiones) digna de ver en pantalla grande para disfrutar del trato que hace del sonido Tsai (algo que tiene magna importancia en su cine, como se puede comprobar también en El sabor de la sandía) y de cómo éste marca el ritmo, el devenir del tiempo y el acercamiento del fin: el de la película y el del cine.



A todo esto, mientras que una se vendía a su lado más melancólico y optaba por olvidar el riesgo en su selección de películas, compañeros y amigos acudían a otras salas para disfrutar (o no) de otras propuestas. Entre conversaciones en la cola, encuentros fortuitos en las salas y posteriores charlas llegamos a la conclusión de que nos hemos dejado por ver las siguientes películas interesantes: Ploy de Pen-Ek Ratanaruang, Asyl: park and love hotel de Izuru Kumasaka, Wonderful town de Aditya Assarat, The beautiful washine machine de James Lee y Bamboo shoots de Jian Yi. Lo nuevo de Kim Ki-Duk, Aliento (éxito de público en el festival), queda como mera película estimable, algo que se veía venir tras las últimas incursiones del director.


Los premios concedidos en esta edición del BAFF:

Premio del público: Om Shanti Om de Farah Kahn (seguida de cerca por Aliento de Kim Ki-Duk y Foster child de Brillante Mendoza).

Premio Cinematk otorgado por el jurado: Secret Sunshine de Lee Chang-Dong

Premio Durián de Oro otorgado al mejor director con menos de tres películas: Jeon Soo-il por With a girl of black soil

Premio D-cine: Bamboo shoots de Jian Yi.


Y tras estos diez días, el BAFF cierra sus puertas hasta el próximo 30 de abril de 2009 en el que volverá a sorprendernos como hasta ahora. En esa ocasión Japón será la filmografía invitada, así que se aceptan ya apuestas para acertar la selección de películas/directores. Por ahora, nos queda un año para poder acabar de ver la enorme propuesta que ha hecho el festival en su décimos aniversario e informarnos mejor de aquellos directores que nos han presentado. El año que viene seremos más y mejores así que a falta de vernos en los cines, nos vemos en el próximo BAFF.

Agradecimientos: a todos los que con su compañía han alegrado mis sesiones solitarias en este festival: Salva, Carles, Cris, Covi, Sergio, Mar, Manu y… Soraya (aunque sólo compartiera la sala con ella en forma de rumor fantasmal).

jueves 1 de mayo de 2008

De festival: El nudo BAFF 2008

Días IV, V y VI. El nudo.

Después de las casi inmejorables sesiones del fin de semana, tomamos el consejo de críticos experimentados y seleccionamos la película Night train de Diao Yi Nan para empezar la semana. La historia de una carcelera que toma el tren de la noche para acudir a una agencia matrimonial en busca de la comprensión y cariño de una pareja, pero que se topa con machismo, violencia y soledad. Un retrato de la alienación e incomunicación dirigido por el que fue guionista de La ducha y Spicy love soup (ambas dirigidas por Zhang Yuan) y que después de su debut (Uniform, 2003) nos entrega (especialmente en el tramo final de película) un séquito de imágenes cargadas de simbolismos y belleza que nos acercan a las emociones del personaje principal encarnado por Liu Dan. Una película dura que lejos de sentimentalismos hace el retrato de unos personajes que viven confundidos en un espiral de bipolaridad emocional.



Tras lo intenso de la experiencia con Night train, esperamos encontrar en With a girl of black soil de Jeon Soo-il un golpe de aire fresco para aligerar la noche. Entramos por segunda vez en el día en los cines Aribau Club y descubrimos sorprendidos que compartiremos (literalmente) codo a codo la proyección con Tran Anh Hung (director de, entre otras, El olor de la papaya verde) que en esta edición del BAFF ejerce de jurado en la sección oficial. La película que nos ocupa, ganadora del premio del público en el festival de Las Palmas, nos acerca la historia de un minero que tras ser diagnosticado con una enfermedad, se queda en el paro con la posterior consecuencia de caer en una depresión. La incapacidad del padre de familia de tirar adelante hará que su hija menor tome las riendas de la casa y acabe por ser el único personaje fuerte de la película. Un drama contado sin florituras y tremendamente sobrio que desprende una mirada crítica sobre la falta de autosuficiencia de un país como Corea del Sur que no es capaz de salir adelante por sus propios medios. Aun así, With a girl of black soil resulta una de las más flojas propuestas vistas en este BAFF, película que tras su disfraz de cordero esconde un auténtico lobo ante el sinfín de interpretaciones que de ella se pueden desprender y al jugar sus bazas argumentales de una forma tan descaradamente sentimental.



En la siguiente sesión del BAFF decidimos estrenarnos con el auditorio del CCCB y la sección D-Cinema que presenta películas filmadas con pocos medios. La elegida es This world of ours de un jovencísimo director japonés llamado Ryo Nakayima, que debuta con esta obra filmada en digibeta. Nakayima escoge el retrato generacional para su primer largometraje codeándose, aunque sea a nivel intencional, con los primeros trabajos de los directores de las nuevas olas del siglo XX. De esta forma, Nakayima trabaja con actores no profesionales, con grandes dosis de improvisación, escenarios y luz naturales pero se escapa del espíritu de las nuevas olas en su oda a la libertad. Los personajes de This world of ours son herederos de la democracia y la libertad y es en lo amplio de esas delimitaciones donde pierden el rumbo. Presionados por una sociedad que les llama a conseguir un éxito que cada vez es más difícil de alcanzar, se sumen en un caos emocional que les lleva a coquetear con el suicidio, la violación o el asesinato. A través de diferentes personajes se entrelaza este retrato generacional que a medida que avanza el film se aleja de su concepción más documentalista para convertirse en una auténtica fiesta de dramatismo griego, llegando a un final que parece salido de una serie de dibujos manga haciendo gala de una no-creíble esperanza descompensada totalmente con el resto del film. Las primeras escenas del film, con una selección de música clásica excelente, hacen que la experiencia valga la pena a pesar del atropellado casi happy ending.




Al enfrentarnos a las propuestas del miércoles apostamos por una película de una cinematografía que aún tenemos por descubrir y que en esta edición tiene más presencia de lo que nos tiene acostumbrada. Foster Child de Brillante Mendoza, es la elegida película filipina (ante la otra propuesta que era Tambolista que finalmente nos quedamos sin ver) que elegimos, un film muy interesante en su primera mitad, en la que las secuencias largas nos acercan a una realidad abierta a observar más que a dirigir, pero que hacia la mitad del metraje se convierte en un embudo que sólo permite filtrar parte de lo inicialmente propuesto. Lo que en un principio era amplio se acaba por convertir en un corsé destinado a enviar el mensaje que el director pretendía y el viaje a la vida cotidiana de los habitantes del pueblo se convierte en una odisea personal de una madre temporera que cuida de niños que van a ser dados en adopción a familias ricas. Una historia que no deja de ser interesante pero que sabe a poco después del despegue inicial y que nos deja un regusto agridulce tras el visionado. Aun así, la película contiene escenas brillantes (la ternura que despliega la escena del baño del niño es de una sencillez y naturalidad impagables) y a pesar de esa mal llevada segunda parte, nos quedamos con el placer de sus primeros 45 minutos.

martes 29 de abril de 2008

De festival: Primeras sesiones BAFF 2008

Primeros días...

Un año más Barcelona se rinde ante la propuesta de los organizadores del BAFF en la que es ya su 10ª edición trayendo a la capital catalana el cine más arriesgado de los países de Oriente. Si bien el festival ejerce de espejo del creciente interés del público por las cinematografías de ojos rasgados, el BAFF recoge en su cartel una variedad de estilos que abarcan del documental filmado con cámara digital hasta la última producción de género pasando por el cine de autor más radical. Una heterogénea selección que hace pensar que un año más cada espectador encontrará su película entre las propuestas.


En su estreno del viernes el BAFF inauguró el festival con Assembly de Feng Xiaogang, una mega-producción que se alza con el título de la película más cara de la historia cinematográfica china, algo que si bien resulta curioso en un inicio, pronto se convertirá en insuficiente para el disfrute de la película. No deja de ser llamativo a nivel teórico el esfuerzo que han hecho los estudios chinos para llevar a cabo esta película de (perdónenme los puristas por la siguiente aberración) un clasicismo estilístico y una occidentalización sorprendente, pero lo interesante acaba en la teoría y cuando llega la práctica nos encontramos ante un film que si bien sigue los cánones del cine de género bélico no consigue que la historia transgreda lo aparatoso de la puesta en escena. El resultado final se queda en un castillo de fuegos artificiales sin emoción ni interés más allá de las entramadas secuencias bélicas.



La sesión del sábado del BAFF presentaba algunas de las propuestas que ya a priori resultaban más interesantes. Por un lado pudimos ver la última película de Shinji Aoyama, Sad Vacation presentada, en un encuentro de última hora, por el propio director: “Una historia sobre la familia, no sólo la de uno mismo sino la del vecino y la de los amigos”. La película es un retrato familiar del Japón 2008 en el que el desarraigo y la destructuración familiar están tratadas con un capa gruesa de ironía en lo que parece ser una respuesta generacional al cine familiar del maestro Ozu (no en vano en una de las escenas más divertidas de la película Aoyama coloca su cámara a la altura del tatami, uno de los ra

sgos distintivos de Ozu, y nos muestra una conversación entre dos familiares de diferentes generaciones). La distancia con la que mira a sus personajes y el humor que incorpora en la película hacen de Sad Vacation una película irreverente y fresca a pesar de lo dramático de su trama.



A continuación pudimos disfrutar de la nueva película de Jia Zhang-Ke, uno de los directores más esperados del festival que, esta vez con un documental de algo menos de hora y media, hace en Useless un repaso al made in China de la moda. Después del éxito cosechado con películas como The world o Naturaleza muerta, el director decide despojarse de la dualidad ficción/realidad que marca su carrera hasta el momento y se adentra en el documental para trazar un fino vínculo argumental con sus otras películas tratando uno de sus temas recurrentes: el cambio en la sociedad China. En Useless vemos al Jia más directo: en la primera mitad de la película vemos el proceso de la moda desde el punto de vista consumista (fábricas a gran escala, cadenas de tiendas, consumidores) y de manera seguida una joven diseñadora que sobrevive en la moda gracias a su empeño y confianza en la creatividad. La última parte del documental nos acerca a un mundo más rural en el que el papel del sastre es el de arreglar rotos y descosidos, una sociedad en la que la necesidad prioriza al consumo. Jia Zhang-Ke nos muestra el proceso de capitalización que está sufriendo China a través del ejemplo de la moda, del mismo modo que lo hacía en Naturaleza muerta a través del cambio paisajístico. Sin duda, una de las más interesantes propuestas de este BAFF y uno de los directores más completos de las cinematografías orientales (y occidentales).


En la tercera cita con el BAFF, no pudimos sino caer en el poco fortuito deseo de acudir a los cines Maldà para disfrutar en pantalla grande y en compañía de los desconocidos que abarrotaban la sala, la película que presentó Apichatpong Weerasethakul en la pasada edición del BAFF. En la sección de BAFF 10, Syndromes and a century ocupa el lugar de una de esos films que, por su marcado interés, han sido seleccionados para volver a ser proyectados en el marco del festival. No hace falta decir que el interés que despierta en un sector del público nuestro amigo (permítanme aquí pecar de idiota) Api es inversamente proporcional a la descolocación que a gran escala provoca su cine, pero Syndromes and a century es una película rica, interesante y que confirma a Apichatpong Weerasethakul como uno de los directores más personales e interesantes del panorama internacional. De nuevo nos enfrentamos a una estructura dividida en dos, y de nuevo la misma historia explicadas en diferentes contextos paisajísticos, los cuales harán que los rumbos argumentales tomen caminos distintos. Podría parecer repetitivo si se conoce la filmografía del director pero en esta ocasión se trata de ir más allá y tratar de captar a través de cada parte y su puesta en escena, las diferencias de personalidad de los progenitores del director, algo que si bien no es necesario para disfrutar de la experiencia ayuda a entender algunas decisiones. Un auténtico placer poder recuperarla en pantalla grande.




Para acabar esta tercera jornada, en los Aribau Club coincidimos con amigos críticos y blogueros conocidos en la proyección de The rebirth, la ganadora del Leopardo de oro en el pasado festival de Locarno y que supone una apuesta personal de su director, productor, guionista e intérprete Masahiro Kobayashi. The rebirth trata la soledad y la alienación del individuo en una película basada en la repetición de la rutina diaria de sus dos personajes haciendo del filme una búsqueda y captura de las 7 diferencias para que el espectador pueda, a través de esas pequeñas variaciones, avanzar una trama que no necesita de diálogos ni de grandes momentos dramáticos para sostenerse. Una de las sorpresas de este festival que, pese a no convencer en su tramo final, resulta más que interesante.


miércoles 23 de abril de 2008

Retrospectiva: Tiempos Modernos, de Charles Chaplin

La doble batalla de Chaplin

La batalla de Charles Chaplin contra el cine sonoro (o en pro del cine mudo) es una de esas luchas constantes que se puede apreciar en cada una de las películas que el director realizó desde la aparición de El cantor de jazz (1927). Ya en el inicio de Luces de la ciudad (1931) la única incursión del diálogo sonoro es usada como mofa del poder político de la ciudad pero es en Tiempos modernos (1936) y El gran dictador (1940) donde Chaplin pone todas sus herramientas cinematográficas en favor del cine mudo.


El uso del sonido en Tiempos modernos corresponde en su gran mayoría a una intención cómica que ayuda a los gags que conforman la película. En ese aspecto, Chaplin no duda en aprovecharse de los avances del cine para reforzar a través de los efectos sonoros sus chistes expresivos o para basarse en ellos, como es el caso de la escena en la que Charlot, sentado junto a la mujer del alcalde, sufre de gastroenteritis. Es en momentos como éste cuando nos damos cuenta de que, a pesar de la aparente negativa de Chaplin al cine sonoro, es consciente de que también él puede sacar provecho de algo que no tiene por qué ser tan nocivo para el cine como en un inicio se pensaba.



A pesar de esos usos del sonido, en Tiempos modernos también encontramos diálogos hablados tras los cuales se esconden las opiniones de Chaplin sobre el nuevo cine de la palabra. En su gran mayoría las voces en off que aparecen a lo largo del film provienen de máquinas (la radio, el aparato de la comida, etc.), esos entes mediante los cuales estamos deshumanizando al hombre y que reducen al ser humano a puros artefactos capaces sólo de hacer un gesto en pro de la producción mal llamada evolución. A través de la introducción de la voz hablada en Tiempos modernos, Chaplin consigue llevar más allá su crítica al Taylorismo y relacionar el proceso industrial con el de la sonorización que sufren las películas. Su punto de vista acerca de ambos queda claro: ninguno de los dos beneficia al hombre y lleva a la insensibilización continua de la persona y del cine.

Chaplin ve en el cine sonoro la muerte de la capacidad expresiva que tanto le ha costado conseguir en pantalla y cree que serán las películas habladas las que conviertan a los actores en simples bustos parlantes limitados a recitar unas líneas y coaccionados en su expresión. Se trata, pues, de reducir la expresividad en el actor y limitar la interpretación tal y como hasta entonces se conoce en el cine. Del mismo modo, la revolución industrial busca reducir los movimientos que el obrero hace en su puesto de trabajo para sacar más provecho del tiempo en fábrica. Ambos procesos se asemejan ya que ponen límites a las capacidades humanas y es por eso que la crítica del sonido en la filmografía de Chaplin toma especial relevancia en Tiempos modernos.


A pesar de esa negativa al cine sonoro, y aceptando que la música y los efectos sonoros son una aportación de valía a la expresividad de la película, Chaplin incluye a dos únicos personajes que utilizan el diálogo: el jefe tirano y el propio Charlot. El primero de los personajes respalda la dualidad de la crítica a la industria y al cine sonoro al encarnar al jefe tirano que no duda en explotar a sus empleados y usar su voz para expresarse. El segundo de esos personajes puede resultar paradójico si no fuera porque la (única) incursión de Charlot en el mundo de la voz la hace cantando y en un idioma ininteligible. De esta manera Chaplin usa su humor para reforzar su idea sobre los talkies y enviar un mensaje a todos aquellos que le quieren ver en el mundo del sonoro: si Charlot pudiera hablar, dejaría de ser entendido.

martes 15 de abril de 2008

De festival: BAFF 2008

10ª edición del BAFF: del 25 abril al 4 de mayo.

Con el mes de abril llega de nuevo a la ciudad condal el Festival de Cine Asiàtic de Barcelona en esta su 10ª edición. Abrirá sus puertas del 25 de abril al 4 de mayo y traerá una selección muy interesante de películas del continente asiático distribuidas en sus diferentes secciones. En la oficial, el BAFF de este año apuesta por el cine oriental como un hueco de libertad creativa a salvo de las tendencias occidentales que apuntan a la globalización (o transnacionalidad, como se prefiera) del cine y desdoblan los premios dando el Durián de Oro a aquellos autores que con menos de tres películas apuntan a formas renovadoras del cine, y el Cinematk que asegurará el estreno en las carteleras españolas a la ganadora del galardón, una apuesta firme del festival hacia un cine que en los últimos años ha conseguido crearse un público del que es muestra clara los 10 años que lleva ya en su haber este festival.

En la sección Asian Selection los responsables del BAFF nos guían a través de las filmografías tan lejanas de países como China, Japón o Tailandia y con su excelente visión crítica nos acercan hasta las pantallas del BAFF obras que de otra manera no llegarían a su público. Entre otras destaca Useless la nueva película de Jia Zhang-Ke, viejo conocido del festival y de los seguidores del cine chino que tienen en el BAFF la oportunidad perfecta para ver la última creación del director de The world o Naturaleza muerta; o la ganadora a la mejor ópera prima en la Berlinale: Asyl: Park and love hotel de Izuru Kumasaka.

En la sección D-cine el BAFF reafirma su apuesta por los cineastas que con el uso de videocámaras y sin equipo de rodaje se lanzan a la captura desnuda de la realidad como documentalistas. La mayoría son debutantes pero también encontramos a sospechosos habituales como James Lee que repite en el BAFF después de The beautiful washing machine, esta vez con Waiting for love.

Completan el festival la sección Espai anime; el apartado que el BAFF dedica este año a la filmografía nacional de Hong Kong con películas de directores como Johnnie To, Herman Yau o David Lam; y la sección conmemorativa a los 10 años de trayectoria del festival (BAFF 10) en la que recuperan films de directores presentes en las ediciones anteriores como Naomi Kawase, Apitchapong Weerasethakul o Hou Hsiao-Hsien, nombres que si ahora nos resultan familiares es sin duda gracias al trabajo que el BAFF lleva diez años desempeñando.

Para todos aquellos que quieran ir preparando la agenda para las dos semanas que dura el festival, en la web oficial ya se puede consultar la programación al completo además de tener información sobre las películas y directores de los que podremos disfrutar en la presente edición. Sin duda, una propuesta más que interesante para pasarse unos días por Barcelona.

Nos vemos, como no podría ser de otra manera, en el BAFF.